1) Desempolvá

Para comenzar, usá un pincel quitapolvo o un paño para limpiar telas de araña, polvo o tierra; esto asegurará que tu pincel y pintura permanezcan limpios y libres de suciedad mientras aplicás la pintura.

2) Eliminá los hongos

Los hongos se pueden desarrollar en áreas húmedas y sin paso de aire, así que es una buena idea asegurarte que tu casa esté bien ventilada. Para eliminar los hongos visibles, seguí estos pasos 1) cepillá la superficie con una solución de agua y detergente; 2) enjuagá; 3) aplicá una solución de una parte de hipoclorito de sodio en diez partes de agua utilizando un cepillo; 4) enjuagá cuidadosamente y dejá secar. Para obtener resultados óptimos, seguí las instrucciones del envase.

3) Retirá la pintura y el empapelado viejo

Si la superficie de la pared actual es brillosa y vas a pintar con una pintura mate, vas a tener que lijarla levemente con una lija fina. Para retirar el empapelado, te recomendamos usar un removedor de empapelados, que contiene un "disolvente" que ablanda y despega el adhesivo. Sin esto, los restos de adhesivo pueden decolorar la pintura más adelante.

4) Limpiá las paredes

Una vez que retiraste la pintura o el empapelado viejo, lavá las superficies que planificás pintar con detergente diluido y agua caliente. Si vas a pintar la cocina, puede haber grasa en las paredes, así que intentá usar un detergente un poco más fuerte. Asegurate de enjuagar todos los residuos con agua limpia y dejá que las paredes se sequen por completo antes de pintar.