1. En primer lugar, retirá todos los tiradores y manijas, al igual que el contenido de los estantes y cajones. Usá cinta de enmascarar para proteger las bisagras y los vidrios. Colocá fundas para proteger otras partes del ambiente, según sea necesario.

  2. Lavá los armarios con agua y detergente. Esto eliminará la grasa y dejará un lienzo suave y uniforme. Retirá los residuos de jabón con un paño húmedo.

  3. Una vez secos, lijá los armarios con lija fina (podés omitir este paso si las superficies son de melamina o lustrosas). Rellená las imperfecciones con una masilla premezclada de calidad y volvé a lijar.

  4. En las puertas es conveniente usar un rodillo pequeño para lograr un acabado uniforme. Utilizá esmaltes sintéticos o al agua para maderas para pintar los armarios como Incalux o Satinca (de terminaciones brillante y satinada, según el acabado que prefieras).

  5. Las pinturas al agua, como Incalux Turbo y Satinca Turbo, son una opción excelente para los armarios de la cocina porque no emanan olores durante el proceso de pintura, se secan rápido y son superresistentes. El acabado será una terminación lisa, fácil de limpiar y retocar.

  6. Aplicá dos manos de pintura. Una vez que la primera mano está completamente seca, lijá con lija fina para un acabado profesional. No te olvides de limpiar el polvo con un paño húmedo.

  7. Cuando la segunda mano está completamente seca, retirá con cuidado la cinta de enmascarar, colocá los tiradores y manijas y admirá tus nuevos armarios relucientes.